Pedro ha vuelto a pescar. Su fracaso lo ha hecho retroceder. La noche fue larga y no pescaron nada. Pero al amanecer, una voz desde la orilla grita: «Echad la red a la derecha.»

La red se llena. El corazòn de Pedro tambièn.

Juan reconoce la voz: «!Es el Señor!»

Pedro corre, se lanza al mar, y llega empapado…pero restaurado.

Junto al fuego, Jesùs le pregunta a Pedro tres veces:»?Me amas?»

Cada respuesta sana una negación.

El Dios que me encuentra no solo busca a los perdidos, tambièn restaura a los caìdos.

Donde hubo vergüenza, pone propòsito.

Donde hubo negaciòn, renueva amor.

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