
Entre los ricos que dan con ostentaciòn, una mujer deposita dos monedas casi sin valor.
Nadie la nota, pero Jesùs sì.
El la ve.

Jesùs le dice a sus discìpulos: Ella diò màs que todos, porque diò todo lo que tenìa.
El Dios que me ve no mide la cantidad, sino el corazòn detrás del acto.
A los ojos de El, lo pequeño ofrecido con amor tiene valor eterno.
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