
El olor a muerte llena el aire. Marta y Marìa lloran la pèrdida de su hermano. Parecìa que Jesùs llegò tarde, pero no hay tardanza en el reloj del cielo.
Jesùs llora con ellas. Se conmueve. Luego ordena: «! Làzaro, ven fuera!»

El Dios que me ve no solo resucita a los muertos, sino también la esperanza de los vivos.
Cuando todo parece perdido, El recuerda tu nombre y llama a tu milagro.
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