1.Reyes 17:8-16

La viuda recoge unos leños para cocinar su ùltima comida. Su hijo la mira con hambre. No hay esperanza. Pero Dios envìa a Elìas, no a una casa rica , sino a una mujer pobre y olvidada.
«Hazme primero a mì una torta», dice el profeta.
Ella obedece aunque no entiende .

El Dios que me ve honra la fe que se atreve a obedecer cuando no tiene nada. El aceite no se acaba, la harina no disminuye, y la casa se llena de provisiòn .
Dios vio su entrega, su sacrificio, su amor de madre. Y la historia de su mesa vacìa se convirtiò en un testimonio eterno.
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