
Aùn es oscuro. Marìa llora frente a la tumba vacìa. Su corazòn està roto; su Maestro ha muerto. Pero alguien se le acerca. Ella cree que es el jardinero… hasta que escucha su nombre: «!Marìa!»

Esa palabra lo cambia todo.
El Dios que me encuentra no necesita grandes sermones, solo pronunciar mi nombre con amor.
De la tumba nace la esperanza.
De las làgrimas, un mensaje.
De una mujer quebrada, la primera mensajera de la resurrecciòn.
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