
El sol està en lo alto. Nadie sale a esa hora a buscar agua… nadie, excepto una mujer cansada de los murmullos y las miradas.Pero ese dìa, Jesùs también llega al pozo.
Èl debìa pasar por Samaria… debìa encontrarla.
«Dame de beber.»

En esa petición sencilla, el Dios eterno se revela al corazón quebrado.
Ella buscaba agua para el cuerpo; Èl le ofrece agua viva para el alma.
Entre verdades, heridas y revelaciòn , la mujer se transforma.
Corre al pueblo y grita: «!Vengan, vean al hombre que me dijo todo lo que he hecho!»

El Dios que me encuentra no teme cruzar fronteras, religiones ni pasados oscuros.
Èl llega justo al lugar donde pensabas esconderte.
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