
Nohemì ha perdido todo: esposo, hijos, esperanza. Su nombre significa «agradable», pero ahora se llama a sì misma «Mara», amarga. Siente que Dios la ha abandonado. Sin embargo, ambas caminan de regreso a Belèn, sin nada, solo con fe. En el campo de Booz, la mano invisible De Dios mueve cada detalle. El hambre se convierte en cosecha y el duelo en gozo.

Dios no solo las ve; las restaura. Lo que parecìa el final se transforma en comienzo. A través de Rut, Dios teje la lìnea que llevarà al Mesìas.
El Dios que me ve toma el polvo del dolor y construye desde allì la historia màs gloriosa.
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