David està en el campo, cuidando ovejas. Mientras sus hermanos desfilan frente a Samuel, el ni siquiera fue llamado. A los ojos de los hombres, no vale la pena traerlo. Pero a los ojos De Dios, èl es el elegido.

Samuel pregunta: «?No queda otro?» y entonces, traen a David. Olor a pasto, manos àsperas, mirada pura.

Dios habla: «Levàntalo. Ese es.»

El aceite cae sobre su cabeza, y su corazòn se llena de la presencia del Espiritu. Nadie lo viò venir. Pero Dios si lo habìa visto cuando cantaba solo en el campo, cuando luchaba con el leòn, cuando soñaba con fe.

El Dios que me ve mira màs allà de la apariencia; ve el corazòn que adora cuando nadie aplaude.

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